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Bebés al ritmo de la música.

 

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La música constituye una de las mejores formas de estimular al bebé. Por ejemplo, la música clásica puede ayudar a despertar una serie de destrezas que durarán toda la vida, como habilidades matemáticas y el sentido de espacio. De igual forma, contribuye a refinar las destrezas auditivas y a reconocer patrones del habla humana, e inclusive ayuda a los bebés a estar en sintonía con los matices del lenguaje, como bajar la voz o a hablar más despacio al final de una oración, tal y como sucede con el final de las frases musicales, donde las notas tienden a ser más lentas y a bajar de tono.

Los bebés imitan los patrones del habla con balbuceos y se acomodan contra los cuerpos de sus mamás cuando les cantan. Los niños pequeños disfrutan de la música como una forma maravillosa de exteriorizar el movimiento, la comunicación, la creatividad y la socialización. ¡Tú puedes usar este amor por la música como parte de tu propio programa de estimulación! No sólo le estarás dando a tu bebé una experiencia que disfrutará, sino que promoverás su aprendizaje, apoyando su desarrollo y sentando los cimientos para unas relaciones fuertes y saludables. 

Por otra parte, la música permitirá a tu hijo intervenir activamente en el medio que le rodea, despertando el interés, receptividad y favoreciendo de este modo el camino que lo llevará hacia la autonomía personal.

Es fundamental que las actividades que realices con tu pequeño, tanto musicales como de baile, tengan un componente de juego, porque propicia la socialización, un ambiente dinámico y relajado sin altas exigencias para que tu niño sea capaz de mover su cuerpo sin presión, espontáneamente al ritmo de la música. 

Tu bebé de un año puede aprender a escuchar música. Elige una pieza lenta y baila con él con movimientos pausados; después pon un ritmo más rápido y galopa con él. También, a manera de juego, proponle al ritmo de la música mover sólo una parte de la cara, por ejemplo los ojos, los labios, las cejas, la nariz o los cachetes. De igual forma, le puedes pedir que imite los estados de ánimo, como alegría, tristeza, llorar, entre otros.

 

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