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Cómo cuidar los genitales de tu bebé

 

 

Aprender a cuidar la zona genital de un recién nacido parecería que es sencillo, pero de pronto pueden llegar a surgirte muchas dudas al respecto. En este artículo encontrarás algunos puntos que debes tomar en cuenta para el cuidado de tu bebé.

Durante los primeros días, los genitales de tu bebé pueden parecer más grandes en relación a su tamaño o verse enrojecidos, lo cual es normal. Sin embargo, es importante que si notas algo fuera de lo común acudas con tu Pediatra para descartar diferentes padecimientos.

En los niños, el escroto puede estar terso y apenas ser lo suficientemente grande para contener los testículos; o ser grande y estar arrugado, por lo que los testículos pueden salir y entrar al escroto.

En ocasiones se replegarán hasta la base del pene o hasta el pliegue que se forma en la parte superior del muslo. Mientras estén dentro del escroto la mayor parte del tiempo, es normal.

Algunos varones tienen una bolsita con líquido, denominada hidrocele en el interior del escroto. Ésta desaparecerá progresivamente sin tratamiento alguno a medida que el cuerpo del bebé vaya reabsorbiendo el líquido contenido en su interior. Si el escroto se hincha de golpe o aumenta de tamaño cuando el niño llora, coméntaselo a su pediatra, ya que podría ser síntoma de hernia inguinal y requiere de tratamiento.  

El prepucio está adherido a la cabeza del pene o glande y no se puede retraer como en los niños mayores o en los adultos. Hay una pequeña abertura en la punta del pene a través de la cual orina. Si tu hijo está circuncidado, le cortarán las adherencias prepuciales y dejarán el glande al descubierto. En el caso de que no se le circuncide, el prepucio se separará del glande durante los primeros años.

El cuidado del pene

Cuidado del pene circuncidado

La circuncisión se suele realizar durante el segundo o tercer día de vida, aunque algunas veces se suele posponer por problemas médicos. En todos los casos, si decides circuncidar a tu hijo, el pediatra te indicará cuándo se debe realizar.

Después de la intervención vendarán el glande con una gasa impregnada de vaselina. Esta venda se suele caer con la primer orina. Algunos pediatras recomiendan seguir vendando el pene hasta que sane por completo, mientras que otros prefieren dejarlo al descubierto. Lo más importante es mantener la zona recién operada lo más limpia posible. En caso de que el pene se ensucie con materia fecal, lávalo suavemente con agua y jabón neutro.

La punta del pene puede estar roja durante los primeros días y es posible que secrete un fluido amarillento, esto indica que el glande está sanando. Durante la siguiente semana, tanto el color rojo como la secreción amarillenta irán desapareciendo progresivamente. Si persiste el enrojecimiento, el pene se inflama o se forman costras amarillentas que supuran, es posible que la herida se haya infectado y tienes que consultarlo con el pediatra.

Generalmente, cuando la herida ha cicatrizado, el pene no necesita ningún cuidado adicional. En contadas ocasiones, queda un trocito de prepucio. En tales casos, se deberá levantar con suavidad cada vez que se bañe al niño, examinar el surco que rodea el glande y asegurarse de que está limpio.

Cuidado del pene no circuncidado

Cuando el bebé no está circuncidado, durante los primeros meses deberás limpiar el pene, simplemente con agua y jabón, como el resto del área que queda cubierta por el pañal. Al principio, el prepucio estará unido al glande o cabeza del pene y no debes intentar separarlos. No hace falta lavar el pene con aplicadores de algodón ni ningún antiséptico.

Observa cómo orina tu bebé de vez en cuando, para asegurarte de que el agujero del prepucio es lo suficientemente grande para que lo haga sin problemas. Si el agujero sólo deja pasar un hilo delgado de orina o notas molesto a tu hijo cuando orina, consulta con su pediatra.

Para ayudarle a separar el prepucio del glande algunos médicos suelen indicar a las mamás unos ejercicios para hacer con el bebé cuando le bañan. Estos ejercicios, en donde le subes y bajas suavemente el glande (aún pegado) no le provoca dolor al niño. La separación puede tardar desde varios meses a varios años. Cuando haya tenido lugar la separación, deberás retraer de vez en cuando el prepucio para limpiar el extremo del pene, que queda cubierto por él.

En cuanto tu hijo deje de usar pañales, deberás enseñarle a hacerlo, para que pueda orinar y tener el pene bien limpio.

 

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